El Oshkosh P-15 es el camión de bomberos más grande del mundo con dimensiones que superan a un modelo convencional. Fue desarrollado en los ’70 para combatir en bases militares.
El camión de bomberos más grande del mundo es una obra maestra de la ingeniería norteamericana que logró superar en dimensiones y capacidad de carga a todo lo conocido, y fue desarrollado por Oshkosh, especialista en diseñar camiones a medida fuera de lo convencional.
Y es que un camión de bomberos normal que combate incendios mide unos 9 metros de largo (sin ninguna bomba o semi enganchado) y pesa unas 20 toneladas, mientras que uno que patrulla los aeropuertos suelen ser un poco más grandes y pesan el doble.
Sin embargo, todos quedan resultan obsoletos si se los compara con el P-15, el camión de bomberos más grande del mundo que entró en servicio en la década de 1970 y fue diseñado para combatir incendios mortales en bases militares.
Oshkosh P-15, el camión de bomberos más grande del mundo que nació hace 55 años
Bajo la denominación Oshkosh P-15, el camión de bomberos más grande del mundo fue desarrollado para un solo motivo: extinguir incendios de aviones en bases militares norteamericanas. Su diseño llama mucho la atención, con cuatro ruedas gigantes y dos torretas (una delante, otra detrás) que parecen más una ametralladora que un caño de agua.
Pero lo que más sorprende de este gigante son sus dimensiones: mide aproximadamente 13,8 metros (45 pies) de largo, 3 metros (10 pies) de ancho y más 4 metros (unos 13 pies) de alto, es decir, casi más del doble del tamaño de su un camión de bomberos típico de ciudad.
Sin ningún tipo de carga, el camión de bomberos más grande del mundo pesa 65.000 kg, y dentro de su gran plataforma puede llevar hasta 23.000 litros (6.100 galones) de agua para combatir incendios. Claro que para transportar todo ese peso se necesita potencia y torque de sobra. Es por eso que cuenta con dos motores V8 provistos por Detroit Diesel, siendo que cada uno produce 495 CV.
¿Era necesaria tanta potencia? Seguramente, porque además de mover con soltura el pesado chasis, los V8 impulsaban dos bombas de agua de gran tamaño. Esto se debe a que en cada extremo del P-15 se ubica una bomba de 4.700 litros (1.250 galones) por minuto que bombea agua hasta una torreta giratoria equipada con un cañón para dirigirla al avión en llamas.
Esas torretas son suficientes para descargar una cantidad de líquido extintor superior a la media. De hecho, Oshkosh aseguraba que el camión podía transportar alrededor de 22.000 litros (6.000 galones) de agua mezclada con concentrado de espuma, lo que significa que el P-15 podía descargar 220.000 litros (60.000 galones) de espuma extintora de una sola vez.
El camión de bomberos más grande del mundo entró en servicio en 1977 y encontró su lugar en bases militares a ambos lados del Atlántico, demostrando que no solo Estados Unidos cree que cuanto más grande es mejor. Incluso, uno de los P-15 permaneció en la flota de un aeropuerto de Islandia hasta pasado el 2000, con más de 30 años de servicio.
Si bien el Oshkosh P-15 no fue un éxito rotundo entre los vehículos de extinción de incendios, lo cierto es que este gigante sigue siendo un referente entre los modelos específicos para aeropuertos. Hoy en día, la mayoría de estos enormes bólidos se encuentran abandonados en desguaces.
Con sede en Wisconsin, Estados Unidos, el último modelo de la compañía Oshkosh se llama Striker y tiene aproximadamente el mismo tamaño que un camión de bomberos doméstico, pero puede funcionar con un sistema de propulsión eléctrico o diésel, según las necesidades.



