El camión eléctrico de carreras SANY SE636 sorprendió al marcar un récord en un circuito FIA de China y demostró el potencial de la nueva generación de pesados a batería.
Cuando se habla de un circuito de carreras es habitual pensar en autos deportivos, monopostos o motos de competición. Sin embargo, en China el protagonista fue un vehículo muy diferente: el SANY SE636, un camión eléctrico desarrollado para el transporte de cargas que se convirtió en el centro de atención tras completar una exigente prueba en un circuito.
Allí, registró el mejor tiempo obtenido hasta el momento por un camión de producción en ese escenario. Más allá del récord, la demostración buscó dejar en claro hasta dónde puede llegar la tecnología eléctrica aplicada al transporte pesado.
El camión eléctrico de carreras que desafió a los deportivos
La prueba se realizó en el Circuito Internacional de Zhuzhou, en la provincia china de Hunan, un trazado homologado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) que suele recibir competencias de distintas categorías. En él, SANY llevó un SE636 de producción sin modificaciones especiales para someterlo a una exigencia muy diferente a la de su trabajo cotidiano.
El desafío consistía en completar varias vueltas consecutivas al máximo rendimiento para evaluar no solo la velocidad de este “falso” camión eléctrico de carreras, sino también el comportamiento del sistema de propulsión, la capacidad de frenado, la estabilidad y la resistencia de todos sus componentes bajo condiciones extremas.
El resultado sorprendió incluso a los especialistas. El camión eléctrico de carreras estableció una vuelta de 2 minutos y 43 segundos, un registro que representa el mejor tiempo alcanzado por un vehículo de estas características en ese circuito y que demuestra el nivel de desarrollo que alcanzaron los camiones eléctricos de última generación.
Cómo es el SANY SE636 y qué prestaciones ofrece
Aunque la imagen de un camión eléctrico de carreras girando a toda velocidad en un circuito puede parecer inusual, el SE636 no fue concebido como un vehículo de competición. Se trata de un modelo pensado para operaciones de transporte de cargas de larga distancia, donde la eficiencia energética, la capacidad de trabajo y la confiabilidad son aspectos prioritarios.
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Su sistema de propulsión entrega nada menos que 870 CV de potencia y un impresionante torque de 2.500 Nm, cifras que lo ubican entre los camiones eléctricos más potentes desarrollados hasta la fecha. A eso se suma un peso cercano a las 10,6 toneladas, una característica que hace todavía más llamativo su desempeño dinámico.
Además, la disponibilidad instantánea del torque, una de las principales ventajas de los motores eléctricos, le permite ofrecer aceleraciones contundentes incluso en un camión eléctrico de carreras de gran porte, junto a una respuesta inmediata en cada salida de curva.
Los números que consiguió en la pista
Más allá de la vuelta récord, la prueba con este camión eléctrico de carreras dejó otros datos que reflejaron su desempeño. El SE636 completó cinco vueltas consecutivas manteniendo un ritmo muy parejo, con las tres primeras registradas en torno a los 2 minutos y 45 segundos, sin mostrar pérdidas significativas de rendimiento.
Durante la evaluación alcanzó velocidades cercanas a los 120 km/h en la recta principal y llegó a transitar una de las curvas rápidas del circuito a aproximadamente 97 km/h, valores poco habituales para un vehículo destinado a la logística.
Otro aspecto destacado fue el sistema de frenado. Desde 100 km/h logró detenerse en apenas 55 metros y, según la información difundida por la marca, los frenos no evidenciaron signos importantes de fatiga pese a las reiteradas exigencias de una conducción al límite.
Si bien este camión eléctrico de carreras mantuvo un impacto mediático, el verdadero objetivo de SANY no fue demostrar que un pesado puede competir contra vehículos deportivos. La intención era validar la robustez de su plataforma eléctrica en un entorno mucho más exigente que cualquier operación de transporte convencional.
En otras palabras, la pista funcionó como un laboratorio extremo para demostrar la eficiencia del sistema de propulsión, la gestión térmica de las baterías, la resistencia del chasis y el comportamiento general. Una estrategia que también busca reforzar la confianza en una tecnología que gana cada vez más espacio dentro del transporte pesado y que promete convertirse en una de las protagonistas de la movilidad de cargas durante los próximos años.



