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Un camión norteamericano lleva por tierra a un gigante del cielo: así se trasladó al hidroavión Philippine Mars

16 de octubre de 2025

Un Western Star 49X, reconocido camión norteamericano, protagonizó un hecho épico: transportó el hidroavión Philippine Mars desde su retiro hasta su nuevo hogar: un museo.

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Cuando un camión se convierte en el héroe de una historia aérea, se sabe que hay algo épico en marcha. Eso fue lo semanas atrás, cuando un potente Western Star 49X hizo de “tractor” para un gigante del cielo: el hidroavión Philippine Mars.

La hazaña fue trasladar a este coloso, de unas 76.000 libras de peso aproximados (34.500 kg), durante un trayecto de 150 millas (unos 241 km) hasta su nuevo hogar en el Pima Air & Space Museum, en Tucson, Arizona.

El camión norteamericano que logró una hazaña con el famoso hidroavión

La escena ya pintaba cinematográfica: el convoy salió de noche para evitar el caos urbano y proteger las dimensiones extraordinarias del hidroavión. Esa decisión permitió maniobras lentas, seguras, con escoltas policiales y equipos de servicios públicos a lo largo del trayecto.

El camión norteamericano Western Star 49X debió lidiar con curvas, tramos urbanos y retos como cables bajos, luces, cortes de ruta y obstáculos inesperados. No era solo arrastrar peso: era como mover una reliquia viva, con cuidado milimétrico.

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Y es que el combo fue bestial: desde el paragolpes del camión norteamericano hasta la cola del avión, la longitud total pasó los 140 pies (unos 42 metros), y el peso bruto del conjunto superó las 177.000 libras (más de 80 toneladas). Para lograrlo, el transporte se diseñó especialmente: trailer giratorio, puntos de sujeción múltiples para no dañar el fuselaje, refuerzos estructurales y un equipo humano afinado al detalle.

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El equipo responsable del movimiento fue Boneyard Safari, especializado en rescates de aeronaves históricas, junto a Southwest Industrial Rigging, que aportó el camión norteamericano y la logística de rigging.

Aaron Goldstein, director de marketing de Southwest, comentó que arrancaron desde Lake Pleasant, Arizona, donde estaba el hidroavión. Una vez listo, todo el convoy siguió de noche durante cinco jornadas, con promedio de velocidad de unos 25 mph (40 km/h), y con ajustes de última hora para superar obstáculos viales.

El camión norteamericano de Western Star no fue elegido por casualidad. Los responsables destacan que ofrece una excelente visibilidad y radio de giro eficiente –clave para esquivar esquinas cerradas–, además de que la cabina es por demás silenciosa gracias a su construcción con aluminio reforzado con acero y materiales de amortiguación sonora como el “Quiet Steel”.

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La suspensión del capot ISO-Tech y los montajes de cabina también ayudan a reducir vibraciones, lo que es esencial para mantener la seguridad del cargamento y la concentración del conductor.

Para Western Star fue un momento de orgullo: este camión ya había participado en otra movida histórica, cuando su hermano 4900EX llevó el hidroavión Hawaii Mars a un museo en Canadá en 2024. Ahora, con el 49X abriendo camino, la marca suma dos grandes traslados que mezclan aviación con transporte terrestre en escala épica.

La historia del hidroavión Philippine Mars

El Philippine Mars es un miembro de la serie Martin Mars, unos aviones militares construidos durante la Segunda Guerra Mundial. Originalmente diseñados como aeronaves de transporte pesado, solo se fabricaron siete unidades. Con el fin del conflicto fueron reconvertidos en hidroaviones contraincendios, capaces de cargar miles de litros de agua mediante un sistema de “pick-up” mientras surcaban la superficie del agua.

Estas bestias aéreas podían cargar hasta 7.200 galones (alrededor de 27.200 litros) en cada pasada, cubriendo amplias fracciones de terreno con agua en cada descarga. Sus alas alcanzan una envergadura de unos 200 pies (60 metros). Con los años, el uso de estas unidades fue en descenso al aparecer aeronaves más pequeñas y ágiles, pero su legado como íconos de la lucha contra incendios forestales sigue vigente.