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Tiene 28 camiones autónomos y ahora comprará otros 72: así funciona la mayor flota sin choferes

31 de agosto de 2026

Una empresa petrolera de Texas ya opera 28 camiones autónomos y decidió sumar más tras obtener resultados récord en el transporte de arena.

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La conducción autónoma de camiones dejó de ser solamente una tecnología experimental para convertirse en una herramienta de trabajo concreta en algunas operaciones específicas. Un claro ejemplo aparece en Texas, Estados Unidos, donde Atlas Energy Solutions ya cuenta con 28 camiones autónomos en servicio y decidió ampliar esa flota hasta alcanzar las 100 unidades durante 2027.

La compañía trabaja dentro de la enorme formación petrolera Permian Basin, una de las principales zonas de extracción de hidrocarburos de Estados Unidos.

Camiones autónomos basados en Peterbilt 567

Los vehículos utilizados por Atlas Energy Solutions son Peterbilt 567, uno de los camiones pesados más conocidos del mercado norteamericano, que fueron equipados con tecnología de conducción autónoma desarrollada por la empresa estadounidense Kodiak. La compañía fue además responsable de automatizar las nuevas unidades que formarán parte de la flota.

El proyecto comenzó a principios de 2025, cuando Atlas se convirtió en el primer cliente comercial estadounidense en adquirir en propiedad un camión tractor equipado con un sistema de conducción autónoma. Esta unidad trabajaba con un semirremolque volcador y recorría circuitos de aproximadamente 68 kilómetros por caminos privados dentro del área petrolera.

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La operación fue diseñada para un entorno controlado y repetitivo, una condición favorable para la incorporación de camiones autónomos. Las unidades circulan por rutas privadas, con recorridos conocidos y destinados exclusivamente a una actividad industrial, sin tener que enfrentarse inicialmente a toda la complejidad del tránsito convencional.

Una carga fundamental para extraer petróleo

La tarea que realizan estos camiones autónomos está directamente vinculada con la producción de petróleo. Transportan arena de fracturación, también conocida como frac sand, que se utiliza durante el proceso de fractura hidráulica para mantener abiertas las fracturas creadas en las formaciones rocosas y facilitar la extracción de hidrocarburos.

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Con el avance del proyecto, Atlas consiguió aumentar considerablemente la productividad de cada unidad. En marzo de 2026 comenzó a utilizar los camiones autónomos con tres semirremolques al mismo tiempo, multiplicando la capacidad de transporte de cada recorrido. De esta manera, determinados conjuntos pueden alcanzar un peso bruto total de aproximadamente 135 toneladas.

La estrategia permitió que los 28 camiones autónomos actualmente operativos trabajaran en 15 recorridos privados diferentes dentro de la zona petrolera. Para una tecnología que todavía se encuentra en una etapa relativamente temprana de adopción, la escala resulta especialmente significativa.

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Los resultados convencieron a la empresa

La decisión de ampliar la flota no llegó por una cuestión de imagen o por una prueba tecnológica. Atlas Energy Solutions asegura haber obtenido resultados concretos después de más de un año de utilización comercial.

Durante el primer trimestre de 2026, los 28 camiones autónomos acumularon unas 23.500 horas de funcionamiento sin ninguna persona a bordo. Además, el 20 de julio alcanzaron un récord interno al completar 176 entregas de arena de fracturación en un solo día.

Estos resultados llevaron a la compañía a encargar otros 72 tractores, con el objetivo de alcanzar exactamente 100 unidades autónomas. Las entregas están previstas hasta mediados de 2027 y volverán a contar con la tecnología desarrollada por Kodiak.

El caso de Atlas muestra hacia dónde puede dirigirse una parte del transporte pesado: operaciones repetitivas, recorridos previsibles y entornos industriales son los primeros escenarios donde la ausencia del conductor puede generar beneficios concretos.

La gran pregunta ya no nace de si los camiones autónomos pueden trabajar sin una persona al volante, sino hasta dónde podrá extenderse esta tecnología cuando abandonen los caminos privados y empiece a compartir las rutas públicas con el resto del transporte.