Un camión Kenworth K900 fue quien donó su cabina para que un ciudadano norteamericano diseñe y fabrique un costoso barco que se utilizó para fiestas sobre el agua.
El camión es una de las herramientas de carga más utilizadas en todo el mundo. Nacido a fines del siglo XIX, es uno de los principales medios de transporte responsable de que cada mercadería, alimento, medicamento o aparato tecnológico llegue a las tiendas comerciales y así poder adquirirlo.
Y los hay de todo tipo: liviano, mediano, semipesados, pesado, extrapesado, chasis, tractor, tracción simple, doble, techo alto o bajo, cabina corta, extendida o las XXL que se asemejan a un dormitorios. Cada camión fu construido para una misión en particular con el claro objetivo de que cumple su función de manera eficiente y rápida.
Por otro lado, también existen esas configuraciones que no son convencionales, como tractores 8×4 para para arrastrar cargas indivisibles que pesan más de 200 toneladas o los chasis con caja roquera capaz de cargar en su plataforma unas 50 toneladas.
Y, lógicamente, siempre se dan a conocer versiones por demás especiales. Esas que son fusiones de diferentes modelos o que hacen de base para crear máquinas únicas. Hemos visto de todo, desde autos y hasta motos con motor de camión, réplicas de modelos a escala o transformaciones que van más allá de la lógica.
En esta nota te mostramos, justamente, otra de esas transformaciones: una que tiene cabina de camión, pero no es un camión. Y es que alguien con mucha maña y experiencia en el campo naval decidió crear su propio “barco-camión”, una modelo que incorpora lo mejor de dos mundos.
De camión a barcaza: así es el Kenworth W900
El Kenworth W900 es un camión de Clase 8 (la más heavy en Norteamérica) nacido en 1960. Si bien se produce en serie hasta el día de hoy, son pocos los cambios a nivel diseño que recibió, algo muy común en el mercado norteamericano.
Al poco tiempo del inicio de ventas, el Kenworth W900 se convirtió en uno de los camiones pesados más importantes tanto por ventas como por la fama que se hizo entre los usuarios gracias a sus características, la fiabilidad de los motores y a un diseño simple de su cabina (pero muy confortable), que facilitaba el acceso del motor simplemente levantando su gran capot.
Y es nada menos que un modelo de 1976 de este camión el que sirvió de base para el proyecto que tenía en mente Mickey Houk, un ciudadano oriundo de Texas, Estados Unidos, que decidió ir más allá y crear un barco especial con la cabina de un pesado pero totalmente funcional.
La idea fue montar una cabina completa y original encima de una barcaza, la cual serviría para instalar todos los mandos de la nave. Es por eso que se conservó la trompa, la altura, las puertas y hasta los escapes verticales. A esto sumó una especie de caja de carga como si de una pick up se tratase.
Bautizado como Fukenworthit Party Barge, fue pintado en una tonalidad azul muy llamativo y al no contar con un tren motriz bajo su chasis sumó un impulsor marino de 200 caballos de fuerza de origen Yamaha, que es capaz de llevarlo a navegar a una velocidad máxima de 25 km/h.
En lo que sería la caja de carga, se montaron dos asientos enterizos de cada lado para trasladar hasta 12 personas. Con terminaciones de calidad y mucho cromado por doquier, como todo camión Kenworth, este barco también recibió un sistema de sonido completo y luces LED, ya que fue alquilado principalmente para fiestas.
Luego de ser parte de innumerables anécdotas por los lagos texanos, el Fukenworthit Party Barge fue publicado en las redes de su creador a un precio de entrada de 100.000 dólares, pero se comenta que fue vendido en unos 60.000 dólares.



