Una versión del icónico Mercedes-Benz L pasó tres años esperando por su nueva dueña en EE.UU. y finalmente llegó a destino. Historia de un camión familiar que cruzó el Atlántico para seguir trabajando.
Hay historias que no se cuentan en tan solo unos minutos sino que pueden durar mucho más tiempo. Y existen camiones que son algo más que una simple herramienta de trabajo. Son amigos de ruta y compañeros de anécdotas, sueños y recuerdos sobre ruedas que se van acumulando de generación en generación.
Esta historia no es una típica de esos camiones que se compran de 0 km y viven dentro de una familia, sino de esas que marcan la vida de varias personas y cuando parece haber culminado con su labor, son restaurados para continuar acumulando kilómetros en otra parte del mundo.
Y el principal actor de esta historia que parece de película es nada menos que un Mercedes-Benz L, uno de los camiones más emblemáticos para el transporte mundial pero que tuvo, tiene y tendrá a sus principales fieles en esta parte del Continente.
El Mercedes-Benz L 1313 y un viaje de Minas Gerais al otro lado del mar
El Mercedes-Benz L es uno de esos camiones que simplemente se ganaron el corazón de Sudamérica. Particularmente la versión 1313 es la que ocupa enta nota, con su motor de seis cilindros OM-352 y potencia de alrededor de 130 caballos.
No solo fue un caballito de batalla confiable en rutas y caminos de tierra, sino que durante décadas fue una de las opciones preferidas por transportistas y choferes autónomos por su robustez, facilidad de mantenimiento y un andar noble bajo cualquier circunstancia.
Producido en Brasil entre los años setenta y principios de los ochenta, el Mercedes-Benz L-1313 tuvo una vida útil enorme: entre 1970 y 1987 se vendieron decenas de miles de unidades y aún hoy circulan muchos de ellos en estado original o restaurados. Pero el viaje del protagonista de esta historia no termina en Sudamérica.
Este afamado camión comenzó su vida casi como tantos otros clásicos: trabajó para lo que fue creado, fue parte de una familia, prestó servicios en más de una empresa, llevó cargas y recorrió kilómetros hasta que, para su propia suerte, fue detenido del trajín diario.
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Tras ser heredado y guardado para estar años parado, este Mercedes-Benz L finalmente fue rescatado por los hijos del primer dueño, un grupo de camioneros y mecánicos aficionados que vieron más valor en el 1313 que solo piezas para vender.
Con paciencia de artesano, desmontaron, limpiaron, reconstruyeron y rediseñaron lo que hacía falta. Es por eso que tanto motor, caja, frenos, carrocería y varios detalles fueron hechos a nuevo, hasta que 2022 lograron culminar la misión y devolverle vida al querido Mercedes-Benz L 1313 de su padre. La restauración terminó en Brasil, en el corazón de Minas Gerais, una región que sabe de caminos largos y complicados.
Durante tres años, este Mercedes-Benz restaurado quedó esperando su próxima etapa: no era una nueva vida en Brasil, sino un viaje transcontinental rumbo a New Jersey, Estados Unidos, donde lo esperaba su nueva dueña, una empresaria norteamericana que no tenía una conexión personal con la historia del camión.
Nueva dueña, nuevo capítulo
La mujer, dueña de una constructora en New Jersey, compró el Mercedes-Benz L restaurado sin saber realmente el peso simbólico que tenía la unidad. Para ella, era un objeto de colección con alma; para los restauradores brasileños era un tributo a la cultura camionera, a la tradición de no dejar morir una máquina que hizo tanto por tantos.
El camión cruzó el Atlántico después de un largo proceso de papeleo, logística y transporte, y recién en estos días (tres años después de terminada la restauración) llegó al puerto de destino en la costa este de Estados Unidos. Allí, entre contenedores y grúas gigantes, fue recibido como lo que es: un sobreviviente.
Al verlo llegar arriba de un semi lowboy arrastrado por un Peterbilt (mirá el video) y con el sol de New Jersey reflejándose en su corto capó, muchos entendieron que este Mercedes-Benz L no era “solo un camión viejo”, sino la materialización de lo que sucede cuando la pasión se mezcla con la historia familiar y luego un puente emocional se tiende entre dos países gracias a un modelo que marcó generaciones.


