Los fabricantes de camiones chinos entraron en jaque en uno de los países donde más crecieron en los últimos dos años. ¿Será verdad o una excusa para cuidar los modelos nacionales?
La avalancha de camiones chinos vuelve a ser noticia, esta vez en uno de los mercados donde crecieron exponencialmente en el último tiempo. Se trata de Rusia, país que acaba de publicar una nueva lista de modelos cuya venta fue prohibida tras comprobar las quejas de los usuarios, pero que a su vez refleja los problemas que enfrentan las marcas nacionalistas.
Para entender el porqué de esta situación, debemos volver tres años en el tiempo, cuando el mercado ruso no tuvo otra opción que efectuar una importante reestructuración de su mercado de camiones como resultado del ataque a gran escala contra Ucrania, ya que las ventas de camiones al país quedaron sujetas a sanciones de la Unión Europea y todos los fabricantes del viejo Continente cesaron conjuntamente sus operaciones en el nación del Kremlin.
Como resultado, todos los modelos viejos y nuevos de los fabricantes referentes (Scania, Volvo, Mercedes-Benz, MAN, IVECO y DAF, entre otros) se convirtieron en un lujo excesivamente caro, ya que solo podían ingresar a Rusia mediante importación ilegal. Mientras tanto, la gran mayoría de las ventas comenzaron a centrarse en camiones chinos, inundando el mercado en cantidades cada vez más grandes.
Camiones chinos y sus malos resultados en pruebas de calidad
Como se sabe, los camiones chinos son económicos y fáciles de importar a cualquier mercado. En el país en cuestión, se ganaron en tiempo récord la reputación de ser de mala calidad, completamente inadecuados para las condiciones invernales, y también complicados de reparar y costosos de mantener. Ahora bien, ¿Qué pasa con marcas rusas? ¿También dejaron de vender camiones?
Acá es donde surgió otro inconveniente. En primer lugar, se les cortó el acceso a los proveedores europeos, lo que paralizó la producción de camiones, y luego comenzaron a cambiar a componentes chinos, perdiendo toda ventaja competitiva sobre las marcas 100% chinas.
Según un reconocido medio nacionalista, Rosstandart, la autoridad rusa responsable de las homologaciones de camiones, impuso su primera prohibición de venta a un modelo chino en febrero de este año. En aquel entonces, la prohibición afectaba a los camiones volquete de Shacman de servicio pesado debido al ruido excesivo de la unidad y al bajo rendimiento del sistema de frenado.
Días tras, se supo de otra prohibición similar, que afectaba a nueve modelos. Entre ellos se incluyen camiones de las marcas Sitrak, FAW, Dongfeng y FOTON, incluyendo tractores de larga distancia y chasis de diferentes tamaños y configuraciones.
Según informó la autoridad máxima, todos estos camiones deben empezar a salir de los concesionarios rusos de inmediato, bajo pena de fuertes multas para vendedores e importadores. Además, todas las unidades ya entregadas deben ser retiradas a talleres autorizados para su reparación gratuita y obligatoria.
El anuncio oficial sobre este hecho citó numerosos problemas, entre ellos la mencionada ineficiencia de frenado, emisiones de ruido excesivas, un sistema de llamada de emergencia automática faltante, una susceptibilidad excesiva a la radiación electromagnética, el incumplimiento de los requisitos de protección antiempotramiento, el uso de sustancias nocivas en los materiales del interior y una instalación incorrecta de cinturones de seguridad, butacas y apoyacabezas.
Si se consideran las opiniones que circulan entre los transportistas rusos sobre los camiones chinos, era de esperar que todas estas irregularidades salgan a la luz por la entidad que los homologa. Por otro lado, también se habla de que es una respuesta de las autoridades rusas a las ventas excesivas de camiones chinos, que están perjudicando a los fabricantes nacionales.
Y es que las estadísticas no mienten: durante 2024, casi el 65% de todas las ventas de camiones en Rusia corresponden a marcas chinas. En el caso de Kamaz, reconocido fabricante nacional y múltiple ganador del Dakar, sus ventas durante el pasado año se redujeron a un 17%, mientras que ante la falta de clientes debió reducir la franja de producción en cuatro horas. Por otro lado, la marca GAZ, especializada en vehículos comerciales y camiones livianos rusa, también tomó la misma decisión.



