Con más de 50 años de experiencia, Roger Alomes es un chofer australiano que recorrió esa cifra en 29 años a bordo de su Peterbilt que compró de cero kilómetro en 1996. Hoy se jubila y cuenta su historia.
El camión, como siempre decimos, es más que una herramienta de trabajo. Y es algo que todo chofer de la vieja o nueva escuela lo tiene asumido. Pero la historia de Roger Alomes va más allá de esto, y no solo por sus años al volante de un vehículo pesado sino por la cantidad de kilómetros que recorrió con un único camión, la grave enfermedad que no lo detuvo y miles de historias de ruta.
Un chofer, un camión y una historia de vida sobre ruedas
Desde la compra de su primer camión en la década de 1970, pasando por el camión de sus sueños en la década de 1990 hasta la superación de un importante problema de salud que amenazó con sacarlo de la carretera para siempre, Roger Alomes tiene un pergamino de historias para contar durante más de 50 años como chofer profesional.
Roger creció en Tasmania, Australia. Su padre conducía excavadoras, así que este fue su primer trabajo antes de pasarse a los camiones en 1972. Según reveló, la compra de su primer camión se basó en un apretón de manos y mucha confianza.
“Mi padre tenía una buena relación con AG Webster, que era el agente de Mack Trucks en Tasmania. Habían comenzado su propia compañía financiera y yo era el primero en la lista. Un día, un tipo me llama y me dice ‘te daré un camión nuevo y cuando tengas 10.000 dólares podrás regresar y pagar el depósito’. En aquellos años, todo se basaba en la confianza”, señaló Roger.
Roger había trabajado con la excavadora en un gran proyecto de pavimentación de carreteras en Tasmania y cuando se terminó, había muchos troncos que sacar, así que con su nuevo camión Roger se dedicó a transportarlos. En 1986, tras culminarse las obras, decidió mudarse a Victoria, Melbourne, donde compró su primer remolque y consiguió trabajo en la empresa Nolan’s recorriendo la ruta de Melbourne a Brisbane.
En 1994, y con el trabajo “aceitado”, Roger decidió cambiar su camión Mack por uno que no se vendía en Australia por aquellos años. “Estaba en un astillero en California y un vendedor se acercó y me preguntó si me interesaba uno de estos camiones que estaba observando. Era un Peterbilt 379. ¡Le dije que sí! Cuando supo que era de Australia, dijo que era una lástima, porque no les permiten vender en Australia”.
Por suerte para Roger, el vendedor estuvo dispuesto a ayudarlo. “Me preguntó si realmente quería uno de estos camiones y luego revisamos las especificaciones. El vendedor fue a preguntarle a su gerente general si podíamos fabricarlo según esas especificaciones y él dijo que por supuesto. Cuando el gerente general le preguntó si el camión iba a Canadá, el vendedor no respondió y entonces tramitó el pedido”, explicó Roger.
Tardaron dos años en fabricarlo porque había 30.000 camiones delante del que Roger había reservado y en aquel entonces se fabricaban entre 15.000 y 16.000 camiones al año. Cuando finalmente salió de la fábrica y el gerente general se enteró de que se iba a Australia, se canceló todo.
Después de dos meses, Roger recibió una llamada del vendedor. “El gerente general quiere saber si todavía quería el camión. Así que lo pagué y llegó a Brisbane el Viernes Santo de 1996. Lo convertí a volante a la derecha en John Bell en Rocklea, lo que llevó unos nueve meses y finalmente lo matriculé en diciembre de 1996”.
Como explicó Roger, le llevó dos años hacerse con el único camión que tuvo en las últimas tres décadas. En ese tiempo, Roger recorrió la impresionante cifra de 7,6 millones de kilómetros. A eso habría que sumar todos los kilómetros recorridos en los 20 años anteriores. Algo similar a Homero Flores, quien fue premiado por alcanzar los 6,5 millones de km sin accidentes (ver nota).
Durante los primeros 12 años no sufrió ninguna avería haciendo dos viajes por semana, lo que sumaba aproximadamente unos 40.000 kilómetros por mes. Luego comenzaron los desgastes típicos que se solucionario sin inconvenientes.
“Era el camión de mis sueños y sigo pensando que es el mejor del mundo. Sigue casi tan bien como el día que la compré. No hace ruido ni chirridos ni nada; es simplemente un compañero fiel”, dijo Roger, quien se mantuvo inamovible del Peterbilt hasta 2012, cuando le diagnosticaron cáncer de vejiga que lo mantuvo fuera de las carreteras durante nueve meses, para luego volver con la misma energía.
A los 80 años, la mayoría de los camioneros ya se jubilaron, pero Roger siguió conduciendo tres años más, hasta junio pasado. “Trabajar para gente buena te dan ganas de seguir adelante, así de simple. Nolan’s es una empresa absolutamente increíble. Tuve una excelente relación con Terry su dueño que falleció en 2014. Era un hombre maravilloso. Y la tuve hasta mi último día con todas las personas de esa gran empresa”.
Roger también reveló que ahora está listo para separarse de su Peterbilt, que planea poner a la venta. Sin dudas extrañará sus largas hora detrás de su volante, pero el mismo aseguró que “ya es momento de descansar y disfrutas de viajes con la familia”.



