El tren más rápido del mundo es un proyecto chino que busca alcanzar la velocidad punta de 1.000 km/h. Los viajes ser reducirán de cuatro horas a menos de una.
En el campo del transporte terrestre, pocas veces se producen avances que hagan voltear la mirada tanto como este. Y es que desde uno de los países de mayor crecimiento tecnológico en la última década, hablamos de China, está probando lo que será el tren más rápido del mundo.
El proyecto del tren que busca ofrecer una velocidad comparable a la de un avión comercial –o incluso superior– está liderado por la China Aerospace Science and Industry Corporation (CASIC), más conocida por sus misiles que por sus trenes.
¿Cómo funciona el tren más rápido del mundo?
El secreto de esta innovación denominada T-Flight radica en la combinación de tecnología de levitación magnética (maglev) y la reducción drástica de la fricción del aire. En esencia, el tren flota sobre la vía a partir de los 150 km/h gracias a la repulsión magnética entre imanes fijados en la unidad y en la infraestructura de la vía, lo que elimina prácticamente el contacto físico y con ello la fricción mecánica.
En las últimas pruebas realizadas se utilizó un túnel de baja presión o vacío parcial, lo que permite al tren moverse con menos resistencia del aire. Por ejemplo, según medios especializados, el prototipo logró acelerar a 650 km/h en tan sólo siete segundos durante un tramo de prueba de 2 km.
El objetivo final del tren más rápido del mundo es alcanzar velocidades alrededor de los 800 km/h en operación típica, con miras a un máximo de 1.000 km/h en el futuro, es decir, será más veloz que un avión comercial típico como un Airbus A320, que puede alcanzar los 950 km/h.
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Vale mencionar que la tecnología detrás del T-Flight no es nueva; Japón, por ejemplo, ya tiene en operación trenes maglev que alcanzan los 602 km/h, y China le sigue de cerca con un modelo que llega a los 600 km/h. Sin embargo, este proyecto busca llevar esta tecnología un paso más allá al operar en tubos de vacío, lo que reduce aún más la resistencia aerodinámica, permitiendo velocidades mucho mayores.
¿Cuánto se reducirían los viajes este tren del futuro?
Si el tren más rápido del mundo efectivamente llegase a operar a velocidades del orden de los cuatro dígitos, los tiempos de traslado entre ciudades distantes podrían cambiar radicalmente. Por ejemplo, un trayecto que hoy requiere 4 o 5 horas en un tren de alta velocidad convencional podría reducirse a un cuarto de ese tiempo.
Reportes indican que, en China, el trayecto entre las ciudades de Pekín y Shanghái (alrededor de 1.200 km) podría completarse en aproximadamente una hora con esta tecnología. Si el tren más rápido del mundo estuviese en Latinoamérica, los viajes entre Buenos Aires, Argentina, y Brasil podrían tardar tan solo una hora, ya que la distancia hasta la triple frontera es de 1.083 km.
Para ponerlo en contexto, los trenes de alta velocidad actuales operan típicamente entre 300 y 350 km/h, lo que limita el alcance del ahorro de tiempo. En cambio, al duplicar o triplicar esa velocidad, se abre la posibilidad de conectar polos urbanos que hoy se considerarían demasiado distantes para un viaje cómodo en tren.
Además, el hecho de que no sea necesario despegar ni aterrizar (como un avión) puede dotar al sistema de una ventaja logística adicional, particularmente en corredores densos.
Sin embargo, aún quedan desafíos técnicos, operativos y de costo por delante antes de que el tren más rápido del mundo se convierta en un servicio habituales. La infraestructura requerida como túneles, vía especializada y sistemas de control es de gran escala, lo que implica que la implementación masiva podría tomar más tiempo del esperado.


