En una mina alemana, un Volvo FH enfrenta uno de los trabajos más duros del mundo: remolcar un tráiler especial con ruedas sobredimensionadas capaz de mover 30 toneladas por eje bajo tierra.
No todos los camiones están hechos para rutas abiertas, largas travesías o carreteras extensas y tranquilas. Algunos viven una vida mucho más extrema, y este es el caso del Volvo FH que trabaja en una de las minas más exigentes de Alemania, a nada menos que 1.250 metros bajo tierra.
Allí, donde la luz del sol nunca entra, las temperaturas y la humedad ponen a prueba absolutamente todo: motores, frenos, transmisiones, neumáticos y hasta la resistencia física de los conductores. En ese escenario hostil, el Volvo FH se combina con un trailer especial desarrollado por SLP equipado con ejes BPW de 60 toneladas cada uno, creados específicamente para tareas de carga pesada en túneles y galerías mineras.
El conjunto forma una de las duplas más extremas del transporte europeo, diseñada para mover enormes cantidades de roca en un ambiente donde cualquier falla puede significar horas de retraso y pérdidas millonarias.
Un Volvo FH, un tráiler extremo y el desafío de trabajar a más de 1.000 metros bajo tierra
Operar a semejante profundidad no es una tarea sencilla. La mina donde se mueve este Volvo FH 8×4 es prácticamente una ciudad subterránea: kilómetros y kilómetros de pasadizos, curvas cerradas, humedad constante y un piso que combina barro, polvo y rocas.
A eso se suma la complejidad del tráfico interno. Un día típico implica decenas de camiones circulando en espacios reducidos, ascensos y descensos pronunciados y maniobras milimétricas para cargar y descargar material. Allí, el Volvo FH se enfrenta a este terreno inhóspito con su habitual robustez, pero la clave del sistema está en el trailer y sus ejes desarrollados para condiciones extremas.
SLP fue la encargada de fabricar este tráiler tan especial denominado Vincent 90, con un chasis dotado de ejes de 30 toneladas de la firma BPW. Para su construcción, se utilizan vigas de eje cuadradas sólidas de 180 milímetros con tratamiento térmico, vía ensanchada, frenos de tambor SN 5020 y una conexión de rueda de 24 tornillos con un diámetro de referencia de 425 milímetros.
El suelo de la caja basculante está fabricado con acero Hardox 450 de 10 milímetros de espesor y una capa de caucho de 100 milímetros de espesor, ya que durante la carga se produce un peso extremo: 100 toneladas de roca caen sobre la caja basculante desde una altura de unos cinco metros en tan solo 20 segundos.
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Con este tipo de carga, no es posible comprobar el peso exacto de una sola vez, ya que la densidad del mineral en bruto varía. Por ello, la SLP Vincent 90 está diseñada para soportar hasta 140 toneladas. Esto significa que los ejes están diseñados para una carga estática de hasta 60 toneladas a una velocidad de 3 km/h, más otras 20 toneladas que soporta el chasis del Volvo FH.
“El Vincent 90 es un conjunto de volteo lateral que solo necesita 40 segundos para descargar. Simplemente se desplaza en paralelo a la trituradora y se vuelca directamente sobre ella. Un volquete trasero tardaría unos tres minutos, ya que tendría que maniobrar hacia atrás primero”, señala Hans Ohlsson, director de marketing de SLP.
Que el Volvo FH sea el camión elegido para semejante tarea no sorprende. La marca sueca tiene una larga tradición en aplicaciones severas, especialmente en minería y obras pesadas. Con su motor de 540 CV, la capa I-Shift con programa off road y ejes de tracción sobredimensionados, cumple ampliamente con la demanda.


