De la mano de Westport, el Volvo VNL a gas busca su lugar en el mercado norteamericano con un motor equipado con tecnología HPDI, capaz de combinar gas natural e hidrógeno con rendimiento similar a un diésel.
La transición energética en el transporte no para ni para almorzar. Una nueva alternativa con el desarrollo del Volvo VNL a gas, un camión que promete combinar potencia, eficiencia y flexibilidad de combustibles, dice presente en Norteamérica, un mercado donde estos combustibles aún no son una promesa de rentabilidad.
El proyecto, impulsado por Volvo Group junto a Westport Fuel Systems, que en los últimos años consolidaron su alianza a través de una empresa conjunta denominada Cespira. El objetivo de esta sociedad es impulsar tecnologías de combustión más limpias sin resignar rendimiento ni requerir cambios radicales en la infraestructura existente.
En este contexto, el nuevo Volvo VNL 300 busca posicionarse como una solución intermedia entre el combustible fósil (diésel) y los sistemas eléctricos o de hidrógeno puro, que suelen tener un valor inicial poco accesible para la mayoría de las empresas.
Sobre esta base, ambas compañías trabajan para ofrecer una alternativa viable y escalable para flotas que buscan reducir emisiones sin abandonar por completo los motores térmicos.
Volvo VNL a gas: 500 caballos, sistema HPDI y rendimiento de un diésel
Uno de los puntos más llamativos de este desarrollo es su nivel de prestaciones. El Volvo VNL a gas está equipado con un motor capaz de entregar 500 caballos de fuerza y un torque de aproximadamente 1.850 lb-ft (unos 2.500 Nm), cifras que lo colocan en línea con los camiones diésel más potentes del segmento.
Además, según datos de las propias compañías, el sistema logra una eficiencia de combustible comparable a la de un motor diésel convencional, lo que representa un avance clave para la adopción de combustibles alternativos en el transporte de larga distancia. “Este equilibrio entre potencia y eficiencia es uno de los principales argumentos para convencer a operadores que hoy dependen del diésel”, señalaron responsable del proyecto.
El corazón de este Volvo VNL a gas es un bloque sueco de 13 litros pero que incorpora la tecnología HPDI (High Pressure Direct Injection), un sistema de inyección directa a alta presión que permite utilizar combustibles gaseosos en motores de ciclo diésel. A diferencia de los motores a gas convencionales, que emplean encendido por chispa, el HPDI mantiene la lógica de combustión por compresión, lo que mejora el rendimiento.
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En la práctica, el sistema inyecta una pequeña cantidad de combustible de ignición a alta presión para iniciar la combustión, permitiendo luego la utilización de diferentes tipos de gas o hidrógeno dentro del cilindro. Este enfoque elimina la necesidad de modificar componentes clave como el motor, la transmisión o el sistema de refrigeración, y mantiene esquemas de mantenimiento similares a los de un camión diésel.
Y es este uno de los grandes diferenciales del Volvo VNL a gas con tecnología HPDI: su capacidad para operar con múltiples combustibles. El sistema está diseñado para funcionar con gas natural comprimido (GNC), gas natural renovable (RNG), hidrógeno o incluso mezclas de ambos, lo que lo convierte en una solución adaptable a distintas etapas de la transición energética.
Con una autonomía que puede superar las 600 millas (más de 960 kilómetros) y costos operativos potencialmente más bajos gracias al uso de gas natural, este tipo de soluciones como el Volvo VNL a gas podría acelerar la descarbonización del sector sin depender de cambios estructurales inmediatos.
“Esta flexibilidad permite que las flotas adopten el gas como una alternativa inmediata, aprovechando su menor costo y mayor disponibilidad, mientras se preparan para una eventual migración hacia el hidrógeno sin necesidad de reemplazar completamente la tecnología. Además, el sistema no requiere hidrógeno de ultra alta pureza, lo que simplifica su implementación y reduce costos logísticos”, confían desde Cespira.

