La Dodge Deora nació como un vehículo personalizado hecho a media que logró convertirse en una de las pick ups más radicales de su época. Hoy es un ícono del mundo del automóvil.
A simple vista, resulta un prototipo. También puede jactarse de ser una personalización a gusto de un cliente por demás especial. Pero lo cierto es que la Dodge Deora es ambas cosas. Una idea que nació en la década del ’60 en un simple garaje y que se convirtió en una pick up presentada por la mismísima Chrysler.
Fabricada durante dos años y con un costo total de unos 10.000 dólares, la Dodge Deora asombró al mundo de los vehículos customizados y se convirtió en un ícono de la industria automotriz que trascendió todas las barreras, hasta convertirse un modelo exclusivo de Hot Wheels.
Así se creó la Dodge Deora: la idea que se convirtió en una pick up inigualable
El proyecto Dodge Deora comenzó en 1964 cuando los hermanos Mike y Larry Alexander, muy conocidos por tener un taller de personalización en Detroit, decidieron construir una pick up con cabina sobre el chasis modificada y basada en las más modernas por aquellos años, como la Ford Ecoline o la Dodge A100.
Para ello hablaron con Harry Bradley, un amigo en común que era por ese entonces un prometedor diseñador de automóviles de General Motors. La idea era que les diseñara un vehículo basado en la recién lanzada Dodge A100 de Chrysler pero que también les consiguiera una unidad para poder hacerla realidad.
Bradley aceptó y les propuso su idea de diseño, que era deshacerse de esa cabina de teléfono de la A100 e integrar la parte superior con la inferior. Incluso no habría puertas, y para que los pasajeros pudieran ingresar Bradley propuso una escotilla frontal construida con la ventana trasera elevable de una camioneta Ford de 1960.
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A los hermanos Alexander les encantó la propuesta de Bradley. Y, sorpresivamente, a Chrysler también, por lo que decidieron entregarles una A100 desguazada para poder plasmar el proyecto. Y así fue que empezó esta aventura.
Lo primero que se hizo fue cortar la chapa metálica de la cabina original hasta el suelo. Al colocar el techo, la primera de las piezas nuevas, este casi se apoyaba sobre la columna de dirección original. Esto impidió colocar una puerta de ingreso similar a un portón trasero de un hatchback 5 puertas, por lo que se optó por una configuración de puerta dividida, abatible en la parte superior y controlada por un motor eléctrico, y un panel inferior hecho a mano entre los faros que giraba sobre un pivote central.
Diseñar todo en la Dodge Deora para que funcionara fue tan complejo como parece. En lugar de la columna de dirección de serie, los Alexander fabricaron un soporte horizontal que giraba hacia adelante desde el lado izquierdo de la carrocería (para permitir al conductor subir y bajar) y se bloqueaba al conducir.
El volante tenía un diseño tipo mariposa, y los movimientos de la dirección se transmitían mediante una rueda dentada y una cadena que recorría el soporte hasta un eje vertical en el lado izquierdo de la carrocería. Por suerte, los pedales estándar de la A100 se instalaban en el suelo y no era necesario moverlos. También se adaptó la palanca de cambios especial para comandar de la caja manual de tres velocidades.
Para hacer espacio para los ocupantes, los Alexander desplazaron el motor de seis cilindros inclinado 38 cm hacia atrás. Se insertaba bien en la caja de la camioneta, pero como la Dodge Deora nunca iba a transportar nada, no importaba. También trasladaron el radiador a la caja y lo colocaron delante del eje trasero.
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Unos orificios en la parte inferior de la caja permitían que los ventiladores eléctricos aspiraran aire de refrigeración. Fue una buena idea, pero implicaba mover el depósito de combustible de su posición habitual, que se reubicó justo detrás de la cabina. Para ocultarlo todo, la caja se cubrió con una lona rígida sujeta con pasadores cromados.
En su primera presentación pública, la Dodge Deora causó sensación, y Chrysler afirmó que representaba un gran avance en el diseño de vehículos modernos. Incluso hoy, más de 60 años de su aparición, la pick up luce moderna.
Quienes tengan buen ojo para los detalles y buena memoria reconocerán la sorprendente cantidad de piezas Ford utilizadas en esta pick up personalizada. Aparte del portón trasero, la luneta trasera es de un Ford sedán de 1960, y las rejillas de ventilación laterales (para los escapes) son en realidad los biseles de las luces traseras de un Mustang de 1964, mientras que las ingeniosas luces traseras, son las direccionales secuenciales de un Thunderbird.
En el Autorama de Detroit de 1967, uno de los principales salones de autos personalizados del país, la Dodge Deora ganó nueve premios, incluyendo el del mejor vehículo de toda la muestra. En 1968, ya se había convirtió en uno de los 16 autos de la línea original de Hot Wheels
Dos años más tarde, la Dodge Deora fue vendido al aficionado a los autos personalizados Al Davis, cuyo hijo, Al Jr., aún lo conserva y con él ha ganado diferentes premios en varias exhibiciones hasta la fecha.





