El Ejército de Estados Unidos prueba pick ups Ford F-250 autónomas capaces de detectar obstáculos y enfrentar amenazas aéreas sin llevar soldados a bordo.
Una Ford F-250 puede parecer una pick up más dentro del enorme mercado estadounidense, pero las recientes unidades avistadas que fueron transformadas en verdaderos vehículos robóticos para el Ejército de Estados Unidos no lo son.
El desarrollo forma parte de una nueva generación de vehículos terrestres no tripulados que busca aprovechar modelos comerciales ya existentes en lugar de desarrollar desde cero plataformas militares por demás costosas. En este caso, la robustez de la gama Super Duty y la disponibilidad de sus repuestos juegan a favor del proyecto.
Una Ford F-250 preparada para trabajar sin conductor
El Ejército estadounidense contrató el desarrollo de tres prototipos basados en vehículos Ford F-250 Super Duty, destinados a ser evaluados como posibles plataformas tácticas. El concepto busca que una pick up convencional pueda realizar tareas de ingeniería militar sin exponer a los soldados que normalmente deberían ejecutarlas.
Entre las aplicaciones previstas aparecen el despeje de campos minados, la eliminación de obstáculos y el corte de alambrados mediante el despliegue de robots. La lógica es sencilla: si una plataforma relativamente económica puede realizar una tarea peligrosa y quedar inutilizada durante la operación, la pérdida resulta mucho menor que la de un vehículo militar especializado y mucho más costoso.
Para convertir a la Ford F-250 en un vehículo terrestre no tripulado se utiliza el sistema AutoDrive de Forterra, una plataforma de autonomía desarrollada para aplicaciones de defensa. El conjunto incorpora cámaras ópticas, sensores LiDAR y procesadores de computación que permiten interpretar el entorno y tomar decisiones de navegación.
Una de sus funciones más importantes es el reconocimiento y esquive automático de obstáculos. De esta manera, la Ford F-250 puede avanzar por una ruta determinada y abrir un corredor para las tropas que circulan detrás.
No te la pierdas: Ford Bronco pick up, la posible rival de Jeep Gladiator que podría llegar antes de 2030
La tecnología también está pensada para funcionar en situaciones donde las señales GPS puedan ser interferidas. En lugar de depender exclusivamente de la navegación satelital, la combinación de sensores permite que la Ford F-250 pueda orientarse utilizando información obtenida directamente del entorno.
Una pick up que también puede detectar drones
Algunas de las unidades evaluadas incorporan además una estación antidrones denominada Edda, desarrollada por la empresa estadounidense 9 Mothers. Se trata de un sistema automatizado instalado sobre la caja de la Ford F-250 que busca detectar y neutralizar pequeños drones que puedan representar una amenaza para las tropas. La torreta pesa 23 kilogramos (50 libras) y cuenta con un rifle automático calibre 12.
Una particularidad del sistema es que utiliza detección acústica para identificar el sonido característico de las hélices y luego emplea seguimiento visual para determinar la posición del objetivo. De esta forma, puede trabajar sin depender exclusivamente de sensores que emitan señales y que eventualmente puedan ser detectadas por un adversario.
El próximo paso será llevarlas a nuevas pruebas
Después de las evaluaciones realizadas en Carolina del Norte, las Ford F-250 serán sometidas a nuevas pruebas en el National Training Center de Fort Irwin, California. Allí el Ejército buscará comprobar cómo se comportan en escenarios operativos más exigentes antes de determinar si este tipo de vehículos puede convertirse en parte de su futura flota robótica.
La evolución de la Ford F-250 autónoma muestra una tendencia cada vez más evidente dentro del ámbito militar: utilizar vehículos comerciales conocidos como base para robots capaces de asumir tareas peligrosas. En lugar de reemplazar al soldado en todas sus funciones, la idea es que estas pick ups puedan ser las primeras en entrar en los lugares donde hacerlo con una persona sería demasiado arriesgado.


