Una versión de 1991 es actualmente la pick up más rápida del mundo dentro de su categoría. De ser una herramienta de trabajo a batir récords.
Pocas transformaciones resultan tan sorprendentes como la de esta Toyota Hilux. La pick up que durante buena parte de su vida fue utilizada por un paisajista y posteriormente para trasladar residuos desde un taller hasta un contenedor terminó convertida en una máquina de récords.
Con Scott Birdsall al volante y una preparación extrema, ya consiguió superar los 380 km/h de velocidad máxima (más de 230 mph) el año pasado, y ahora apuntó a superar esta marca para convertirse en la pick up más rápida del mundo.
La pick up más rápida del mundo nació como una herramienta de trabajo
La historia de la pick up más rápida del mundo comenzó con una Hilux que estaba lejos de ser una candidata a romper récords de velocidad. Birdsall, propietario de Chuckles Garage, ya tenía experiencia en la construcción de vehículos de competición y decidió transformar esta pequeña pick up en un proyecto para la pista de Bonneville, donde se busca superar velocidades máximas con todo lo que tenga ruedas.
La transformación convirtió aquella camioneta de trabajo en un bólido preparado para las carreras de velocidad sobre el salar de Bonneville. Buena parte del chasis original se mantuvo, pero recibió una jaula de seguridad, modificaciones en la suspensión, frenos de mayores dimensiones, paracaídas y todos los elementos necesarios para cumplir con las exigencias.
El resultado fue bautizado como “Landspeedscaping”, un juego de palabras que combina la actividad de paisajismo con las carreras de velocidad.
Cómo transformaron una Toyota Hilux de 1991 en una máquina de 1.400 CV
El cambio más importante de la pick up más rápida del mundo encuentra debajo del capó. El motor V6 de 3,0 litros original fue reemplazado por un seis cilindros en línea 2JZ de 3,2 litros (el del Toyota Supra), preparado minuciosamente para soportar las exigencias de una carrera de velocidad. El propulsor está asociado a una transmisión secuencial 6DX y a un diferencial trasero Winters Quick Change, que permite modificar la relación final de acuerdo con la velocidad que se busca alcanzar.
Aunque el motor tiene capacidad para desarrollar hasta 2.500 CV, Birdsall lo utiliza actualmente con una potencia cercana a los 1.400 CV, una cifra que resulta más que suficiente para llevar a esta Hilux a convertirse en la pick up más rápida del mundo.
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El enorme turbocompresor Garrett G47-1850 es otro de los protagonistas de la preparación, mientras que el conjunto fue desarrollado para funcionar durante varios kilómetros a plena exigencia, una condición muy diferente a la de un vehículo de aceleración, que utiliza toda su potencia durante apenas unos segundos.
La Toyota Hilux que alcanzó 423 km/h en Bonneville
El trabajo dio sus frutos en Bonneville. La Hilux se convirtió en la pick up más rápida del mundo (aún sin el record certificado) al establecer unas 262,412 mph, equivalentes a unos 423 km/h, dentro de su categoría de competición. En una de sus pasadas también registró una velocidad de salida superior, pero el registro oficial se establece mediante el sistema de medición correspondiente a la categoría.
Para tener una idea de lo que esto significa, el auto más rápido producido en serie es el Bugatti Chiron Super Sport 300+, capaz de alcanzar una velocidad máxima registrada de 490,48 km/h (304,77 mph). Llegar a los 423 km/h con una pick up creada en taller común y corriente es realmente todo un logro.
Para mantenerse adherida a la superficie de sal de Bonneville, la ahora pick up más rápida del mundo, incorpora además cerca de 3.000 libras de lastre, unos 1.360 kilogramos, distribuidos en el piso mediante paneles de plomo. La carrocería conserva las piezas originales de acero, una exigencia de la categoría en la que compite, con solamente pequeñas modificaciones aerodinámicas permitidas. Esto significa que sigue siendo “una pick up” y una especie de prototipo.
Así, aquella camioneta que alguna vez sirvió para transportar plantas, herramientas y residuos terminó convertida en una máquina de más de 1.400 CV capaz de superar la máxima de muchos autos deportivos. Una historia que demuestra que, con suficiente imaginación, ingeniería y trabajo, hasta la más humilde de las pick ups puede terminar persiguiendo un récord mundial en el salar de Bonneville.



