El Volkswagen en cuestión es un ícono de la cultura hippie norteamericana que fue restaurado y modificado. Hoy esta pieza de museo vale más que una Ford F-150 nueva.
No es el Beetle, pero este Volkswagen es otro de los grandes clásicos que la industria alemana supo comercializar hace décadas y que fue adoptado por un reconocido movimiento liberal estadounidense entre los años ’60 y ‘70. Sí la Kombi, también conocida como Buzz, es un vehículo que conquistó al mundo y del que hoy podemos ver su legado en un formato eléctrico.
Y es que la Volkswagen Kombi es un modelo de culto, tanto que aún se pueden encontrar miles de unidades en perfecto estado o restauradas a cero en cientos de mercados, con grupos de coleccionistas y fanáticos que se reúnen constantemente para adorar a este mini utilitario.
Un claro ejemplo de esto es esta unidad de 1966 que pone a la venta el concesionario californiano Crown Classic en estado impecable por donde se la mire, tanto que conserva mayoría de componentes y diseño original salvo por un detalle no menor: su motor, que fue reemplazado por un V8 de origen General Motors.
Volkswagen Kombi V8 que parece un modelo de Hot Wheels
La Volkswagen Kombi o Buzz original es un utilitario que se presta bien a cambios de motor, pero la mayoría termina con otro Boxer pero de mayor potencia, preferentemente de un Porsche 911 o un Subaru WRX. Sin embargo, esta unidad de 1966 con 21 ventanas ganó un V8 de 8.3 litros, proveniente de un Cadillac.
Claramente, instalar un motor de ocho cilindros en un espacio diseñado para uno de cuatro requirió un extenso trabajo de fabricación. El bloque permanece montado en la parte trasera, pero ocupa mucho más espacio, y la carrocería se ensanchó unos 15 centímetros para que todo encajara con relativa facilidad.
Los paneles laterales ensanchados alojan un radiador, ya que el sistema de refrigeración ahora utiliza agua en lugar de aire para mantener la temperatura bajo control. Como era de esperar, el V8 impulsa las ruedas traseras mediante una transmisión automática Turbo-Hydramatic 425 de tres velocidades, de General Motors, y una parte trasera tomada de un Cadillac Eldorado.
Pero ojo que la lista de modificaciones no termina ahí. Este Volkswagen de ventana dividida también incorpora frenos de disco (por suerte) en lugar de los tambores de fábrica, una barra de torsión delantera a medida y un chasis de diseño personalizado, construido con rieles de acero de 2×4.
Visto de frente, este utilitario de Volkswagen mantiene su diseño original. La historia es completamente distinta en la parte trasera, donde las rejillas de ventilación, un par de salidas de escape montadas justo debajo de la línea del techo, las luces de stop extras y, por supuesto, los mencionados ensanchamientos de la caja, insinúan claramente que ya no hay un motor bóxer de cuatro cilindros. Además, las ruedas traseras están metidas dentro de la carrocería y tienen una ligera comba para mantener la estabilidad.
Puertas adentro se dejan ver asientos de Porsche 914 para los pasajeros delanteros, un banco para tres personas en la segunda fila y eso es todo, ya que el potente motor (se desconoce si mantiene los 400 caballos y 745 Nm de torque) ocupa el espacio de la tercera fila.
Por suerte la Volkswagen Kombi posee muchos detalles personalizados repartidos por el interior, incluyendo un volante con aspecto de madera, indicadores analógicos adicionales en el tablero y un reproductor de CD Sony montado en el techo.
Actualmente a la venta, el sitio Crown Classics pide 80.000 dólares por esta utilitario único, lo cual parece razonable considerando su singularidad y el enorme trabajo que requirió su construcción. Para contextualizar, Bring a Trailer vendió una camioneta restaurada, casi original, también de 1966 con 21 ventanas, por 51.000 en 2024.




