Esta es la historia de “Pelusa”, un glorioso motorhome que rinden homenaje kilómetro tras kilómetro a Diego Armando Maradona.
El motorhome bien llamado “Pelusa” no nació de un plan meticuloso ni de una necesidad extrema, sino de una frase lanzada al aire en un domingo cualquiera. “La China” Estefanía (37) y Lucas (36) manejaban un exitoso negocio de ropa deportiva, pero sentían el cosquilleo de cambiar de aire.
Primero fantasearon con emigrar a Europa o Costa Rica, pero Lucas, con ese ingenio criollo que lo caracteriza, tiró la idea que lo cambiaría todo: “¿Y si compramos un colectivo, lo hacemos motorhome y salimos? Si no nos gusta un lugar, nos movemos”.
Lo que para muchos hubiera sido un chiste, para “la China” fue una orden, ya que ese mismo día se puso a buscar en internet. Encontraron un colectivo Mercedes-Benz modelo 61 con la patente terminada en 10 (¡sí, el destino ya estaba jugando!). Entonces lo adquirieron haciendo un trueque mano a mano por su Volkswagen Up, y a los 20 días, el imponente bus ya estaba estacionado frente a su casa, listo para ser transformado.
El nombre no tardó en llegar, y allí se selló el tributo: mientras leían el libro “Yo soy el Diego de la gente”, Lucas recordó que el propio Maradona consideraba “Pelusa” uno de sus apodos favoritos. Con el “10” de la patente y la historia de un libro rescatado de una inundación, el motorhome más querido del país pasó a llamarse como el apodo del crack.
El destino que no es Alaska: kilómetros de pasión y fe mradoniana arriba de un motorhome
A diferencia de muchos viajeros que sueñan con llegar al frío extremo de Alaska, la familia Artini-Zárate tiene un objetivo mucho más emotivo: la tierra santa napolitana. Su sueño es subir a Pelusa a un barco y cruzar el Atlántico para que el motorhome pise las calles de Nápoles, completando el homenaje a su ídolo.
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Esta devoción no es casual. La pasión por el 10 la heredó Lucas de su abuela, quien lo llevó a ver el partido despedida en 2001. Ella le contaba que, tras la Guerra de Malvinas, cuando no había “ni para comer”, Diego devolvía la alegría al pueblo. Esa conexión visceral marcó a Lucas, quien incluso llegó a ser presidente de una peña de Boca que llevaba el nombre del crack argentino. Para él, este viaje en motorhome homenaje a Maradona es una forma de saldar la “cuenta pendiente” y devolverle algo de esa inmensa felicidad.
La mística maradoniana está presente en cada rincón de la vida rodante. Los nombres de sus hijos menores son un guiño a la pasión futbolera argentina: Azul Amarela (7) y Oro Índigo (5). ¡Azul y Oro! La combinación perfecta para reflejar el fervor sin necesidad de nombrar a un jugador, pero sí a la pasión que los mueve.
La pasión que llevó a un milagro en Fiorito
Las anécdotas que rodean al motorhome Pelusa son tan emocionantes como un gol de media cancha. Una de las más fuertes ocurrió durante la Navidad Maradoniana en Capital Federal. Un hombre se acercó a Lucas y, tras mostrarle fotos con Diego, le dijo: “Mañana andá a Fiorito que te presento a la familia”.
Y la cita se cumplió. En Fiorito, durante un cumpleaños de Diego, terminaron la noche dentro del motorhome, abrazados y emocionados, junto a Claudia Villafañe, Gianinna Maradona y su nieto Benjamín Agüero. Esas vivencias, que parecen extraídas de una película, son el pan de cada día. Lucas relata que es común ver gente persignarse al paso del colectivo o recibir bocinazos y sonrisas que “no son para nosotros, sino para él”.
Hoy, la pareja de viajeros argentinos sigue su ruta por San Luis y Mendoza, con el sueño intacto de cruzar a Italia. “La China”, que al principio no era tan maradoniana, confiesa que a través de los ojos de la gente entendió lo que significa Diego: orgullo compartido, felicidad y recuerdo de familia. “Eso es Pelusa. Eso es lo que le llevamos a la gente”, concluye.
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Sin embargo, la vida en la ruta no es fácil, pero la familia demostró tener la cintura de un verdadero 10 para gambetear las dificultades. El 10 de diciembre de 2022, Pelusa salió a la ruta por primera vez. Recorrieron Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y hasta llegaron a Recife, Brasil, con la intención de embarcar el colectivo hacia Italia.
Pero la vida, como el fútbol, tiene imprevistos. En Brasil, el motor dijo basta y se rompió. Estuvieron varados durante meses, hasta que, como en un pase mágico, un brasileño les regaló un motor. Más tarde, el vehículo volvió a fallar y los ahorros se esfumaron, obligándolos a detenerse un tiempo.
Fue en esa parada forzosa donde el espíritu viajero, y maradoniano, se impuso. Decidieron que el homenaje debía hacerse por las rutas argentinas, que a su vez les enseñaron un nuevo modo de sustento. La familia se las ingenia vendiendo souvenirs con identidad nacional: stickers, llaveros de Diego y Messi, y otras artesanías. Hacen trueques en campings y ferias, ofrecen charlas y hasta venden riquísimas tortas fritas.
Si querés seguir esta increíble epopeya, buscar ideas sobre cómo viajar en motorhome y alentar a la familia, podés encontrarlos en sus redes como @Pelusaporelmundo (Instagram, Facebook y TikTok). Como ellos mismos escriben: “De Diego aprendí que los sueños se cumplen. ¡Hasta Nápoles no paramos!”
Fuente: rionegro.com.ar




