MAN Engines estudia el uso motores con amoníaco. La tecnología busca reducir las emisiones de carbono y abre nuevas posibilidades para el transporte y los motores industriales.
El diésel podría tener nuevos competidores en el futuro, y uno de ellos es un combustible conocido desde hace décadas por su uso en la industria química y la producción de fertilizantes: el amoníaco. MAN Engines es uno de los fabricantes que participa en una investigación para evaluar su uso en maquinaria agrícola, mientras otras empresas ya probaron soluciones experimentales para el transporte pesado.
MAN investiga motores con amoníaco para el agro
El proyecto GAMCO, desarrollado junto con el fabricante de maquinaria agrícola CLAAS y el instituto alemán WTZ Roßlau, busca evaluar cómo utilizar amoníaco en cosechadoras y otros equipos que requieren mucha potencia y largas jornadas de funcionamiento. La investigación se extenderá hasta octubre de 2029 y contempla estudiar la viabilidad técnica del combustible en condiciones de trabajo reales.
Uno de los objetivos es desarrollar una solución que permita adaptar motores existentes, además de investigar nuevos conceptos de combustión. Para MAN, el desafío consiste en comprobar los motores con amoníaco pueden responder a las exigencias de las aplicaciones agrícolas pesadas, donde la autonomía, la disponibilidad y la confiabilidad son fundamentales.
Cómo funciona un motor con amoníaco
El amoníaco, cuya fórmula química es NH₃, está compuesto por nitrógeno e hidrógeno y no contiene carbono. Por eso, cuando se utiliza como combustible, no genera dióxido de carbono, a diferencia de lo que sucede con el gasoil.
Sin embargo, utilizarlo en un motor no es tan sencillo como reemplazar un combustible por otro. El amoníaco presenta dificultades para encenderse y mantener una combustión estable, por lo que algunos diseños recurren a una pequeña inyección piloto de diésel que inicia el proceso.
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También existe otra alternativa: convertir el amoníaco en hidrógeno a bordo del camión. Ese es el camino elegido por Amogy para un Freightliner Cascadia experimental presentado en 2023. En ese caso, un reactor catalítico separa el amoníaco en hidrógeno y nitrógeno; después, el hidrógeno alimenta una pila de combustible que genera electricidad para impulsar el camión mediante un sistema eléctrico. No se trata, por lo tanto, de un motor diésel que quema amoníaco directamente.
Cómo se produce el amoníaco y qué emisiones genera
La producción industrial del amoníaco se basa en el proceso Haber-Bosch, que combina hidrógeno con nitrógeno bajo condiciones controladas de presión y temperatura. El nitrógeno se obtiene habitualmente del aire, mientras que el origen del hidrógeno determina buena parte de la huella ambiental del combustible.
Cuando el hidrógeno procede del gas natural, su producción genera emisiones de carbono. En cambio, si se obtiene mediante electrólisis del agua utilizando electricidad renovable, es posible producir amoníaco verde con una huella climática considerablemente menor.
De todas formas, que el combustible no contenga carbono no significa que su utilización esté libre de emisiones contaminantes. La combustión puede generar óxidos de nitrógeno y óxido nitroso, además de posibles emisiones de amoníaco sin quemar.
Por eso, cualquier aplicación comercial necesita sistemas adecuados de control de emisiones y medidas de seguridad: el amoníaco es tóxico y requiere instalaciones específicas para almacenarlo y manipularlo.
¿Puede ser más barato que el diésel?
El costo operativo dependerá del precio del amoníaco, su procedencia, la eficiencia del sistema y la infraestructura necesaria para abastecer los vehículos. Su principal ventaja potencial es que ya existe una industria global que lo produce, almacena y transporta, aunque eso no significa que las estaciones de servicio para camiones estén preparadas para suministrarlo.
En 2022, un proyecto chino presentó un camión que combinaba gas natural licuado con un 30% de amoníaco y difundió una estimación de reducción del 22% en los costos operativos frente al diésel. Ese resultado corresponde a aquella configuración experimental y no puede extrapolarse automáticamente a otros motores o mercados.
Por ahora, MAN continúa investigando la viabilidad de los motores con amoníaco para maquinaria agrícola. Los ensayos permitirán determinar si el amoníaco puede convertirse en una alternativa práctica para aplicaciones que necesitan mucha potencia y largos períodos de funcionamiento, siempre que sus costos, emisiones y condiciones de seguridad resulten competitivos.


