Los camiones a hidrógeno Scania ya dejaron atrás la etapa experimental y comenzaron a trabajar diariamente en Bélgica. Son dos unidades desarrolladas junto a Colruyt Group para transportar hasta 50 toneladas.
Nacido de colaboración entre Scania y Colruyt Group que comenzó en 2020, mucho antes de que estos camiones llegaran a las rutas belgas, el proyecto de ambas compañías tuvo como principal objetivo desarrollar un camión que no solo utilizara una pila de combustible, sino que pudiera integrarse en las operaciones logísticas reales de la empresa.
Y se terminó haciendo realidad: los dos primeros camiones a hidrógeno Scania fueron entregadas a Colruyt como parte del programa Scania Pilot Partner, una iniciativa creada en 2021 para que el fabricante y determinados clientes puedan evaluar nuevas tecnologías en condiciones de uso reales. La empresa belga es actualmente el primer y único cliente de ese país que incorporó dos camiones Scania a hidrógeno a sus operaciones diarias.
Mientras Colruyt los utiliza, el fabricante analizará el rendimiento técnico, la viabilidad operativa y el potencial comercial de esta tecnología. Y si bien desde Scania mantienen a la electrificación directa mediante baterías como el eje de su estrategia de descarbonización, también considera que el hidrógeno puede ser una alternativa para determinadas aplicaciones de larga distancia.
Así son los camiones a hidrógeno Scania
Los camiones a hidrógeno Scania entregados a Colruyt son tractores 6×2 de tres ejes, siendo el último eje direccional para mejora la maniobrabilidad sin resignar capacidad de carga. El conjunto puede alcanzar un peso bruto combinado autorizado de hasta 50 toneladas, por lo que está preparado para operaciones de transporte pesado.
La propulsión es completamente eléctrica, aunque la energía proviene principalmente de una pila de combustible alimentada con hidrógeno. Este sistema entrega hasta 300 kW, mientras que el tren motriz eléctrico desarrolla una potencia continua de 400 kW y puede alcanzar hasta 480 kW de potencia de frenado regenerativo.
Para su funcionamiento, el hidrógeno se almacena en depósitos con una capacidad total de 56 kilogramos, presurizados a 700 bar. Para su carga se utiliza una conexión SAE J2600 H70 y puede realizarse a un ritmo máximo de 60 gramos por segundo.
A esto se suman dos paquetes de baterías con una capacidad energética bruta conjunta de 356 kWh. Estos acumuladores de energía también pueden recargarse externamente mediante un conector CCS2, con una potencia máxima de hasta 375 kW.
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Según confirmaron desde ambas empresas, la combinación entre la pila de combustible y las baterías permite que los camiones a hidrógeno Scania alcancen una autonomía de aproximadamente 800 kilómetros. La cifra convierte a estos pesados en una alternativa interesante para recorridos pesados de larga distancia, donde la autonomía y los tiempos de operación son factores determinantes.
Además, la configuración incorpora un paragolpes específico que cumple con la normativa europea IVD, permitiendo que el conjunto tractor-semirremolque supere la longitud tradicional máxima de 16,5 metros. Ese espacio adicional fue aprovechado para mejorar la aerodinámica, la seguridad y la eficiencia energética sin reducir la capacidad de carga.
Qué operación realizan los primeros camiones a hidrógeno Scania
Ambos camiones a hidrógeno Scania no fueron destinados a pruebas aisladas ni permanecen como unidades de demostración. Colruyt los incorporó a su operación logística cotidiana, utilizándolos dentro de su red de distribución y evaluando cómo se comportan en condiciones reales de transporte.
El hidrógeno necesario para mantenerlos en funcionamiento se carga en estaciones ubicadas en Halle y Ollignies, integrando de esta manera el abastecimiento energético con las rutas habituales de la compañía.
La elección de una tecnología de pila de combustible responde a la necesidad de cubrir recorridos extensos manteniendo una operación libre de emisiones durante la circulación. Para Colruyt, además, forma parte de un plan más amplio: la compañía pretende que su transporte propio de mercancías sea completamente libre de emisiones para 2030 y utilizar electricidad e hidrógeno verdes en todo su transporte de productos a partir de 2035.



