Un restaurador rescató una Ford F-250 abandonada y la transformó con un nuevo motor V8, suspensión todoterreno y neumáticos gigantes.
Una antigua camioneta de trabajo puede convertirse en un proyecto de altas prestaciones cuando se combina una buena dosis de creatividad con el respaldo de un fabricante. Esa es la historia de esta Ford F-250 de 1985, una preparación inspirada en la familia Raptor que se convirtió en una de las protagonistas del espacio de la marca en el SEMA Show 2026, en Las Vegas.
Ford F-250: de una camioneta abandonada a una preparación única
El proyecto tiene como protagonista a Matt Johnson, propietario de Doc Johnson Restorations, un taller especializado en la restauración de vehículos todoterreno ubicado en Klamath Falls, Oregón, Estados Unidos. La historia comenzó cuando encontró una Ford F-250 abandonada durante años en un campo y decidió comprarla por apenas USD 800. Su intención inicial era utilizarla como vehículo de trabajo, pero el mal estado del motor original terminó cambiando los planes.
La camioneta, perteneciente a la generación conocida como Bullnose por el diseño característico de su frente, tenía un importante valor simbólico para Johnson, que anteriormente había tenido una unidad similar. Cuando el propulsor comenzó a recalentar y finalmente quedó inutilizado, apareció la posibilidad de encarar una transformación mucho más ambiciosa.
Curiosamente, la iniciativa surgió a partir de otro vehículo. Johnson había contactado a Ford Racing para evaluar la instalación de un motor EcoBoost de 2,3 litros en un Toyota Land Cruiser FJ40. Sin embargo, durante las conversaciones con la compañía consideró que un V8 tendría mucho más sentido en una camioneta de la marca estadounidense. Así nació la idea de recuperar esta Ford F-250.
Un motor V8 de 575 CV y una suspensión preparada para todo
La principal novedad mecánica de esta Ford F-250 es la incorporación de un bloque V8 Ford Racing Heritage naftero de 460 pulgadas cúbicas, unos 7,5 litros, basado en la arquitectura del 351 Windsor. Este propulsor desarrolla 575 CV y un torque máximo de 575 lb-pie, equivalente a unos 780 Nm. La transmisión elegida es una automática Ford R680 de seis velocidades.
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Pero el trabajo no se limitó al reemplazo del motor. Para acompañar el incremento de potencia y mejorar su desempeño fuera del asfalto, Johnson recurrió a John Carrick, de Carrick Customs, quien se encargó de desarrollar una profunda evolución de la suspensión delantera Twin Traction-Beam (TTB).
Este sistema, característico de las pick ups de Ford durante varias décadas, conserva su arquitectura original, aunque recibió modificaciones en su geometría y recorrido para mejorar la articulación y las prestaciones todoterreno. La preparación se completa con neumáticos Mickey Thompson Baja de 37 pulgadas, que aportan mayor despeje y una imagen mucho más agresiva.
Uno de los aspectos interesantes es que el proyecto conserva el chasis, la carrocería originales y también el interior y sus comandos. De esta manera, la camioneta mantiene buena parte de su identidad de los años 80, aunque incorpora componentes mecánicos y soluciones desarrolladas para responder a exigencias muy diferentes de las que tenía cuando salió de fábrica.
¿Así habría sido una Raptor de los años 80?
El resultado es una interpretación moderna de una pick up de altas prestaciones que podría haber existido varias décadas antes de la llegada de la denominación Raptor, una de las firmas más reconocidas de la marca dentro de su gama de camionetas.
El proyecto también contó con el respaldo de Ford, que acompañó el desarrollo a través de sus divisiones especializadas y documentó el proceso mediante una serie de 92 entregas en redes sociales. La construcción involucró a Johnson y a diferentes colaboradores, en un trabajo que permitió llevar una antigua camioneta de campo hasta uno de los principales escenarios internacionales de la personalización automotriz.
Finalmente, esta Ford F-250 llegó al espacio de exhibición de la propia marca en el SEMA Show 2026, que se desarrolla del 3 al 6 de noviembre en Las Vegas. Allí comparte protagonismo con otras preparaciones y proyectos especiales de la marca, demostrando que una camioneta clásica todavía puede ofrecer una excelente base para desarrollar propuestas de altas prestaciones.




