La Ford FR-100 es una camioneta de los años ’50 que fue personalizada y preparada para dar mucho más de lo que usuario necesita.
¿Quién no escuchó hablar alguna vez de la F-100? Esa pick up norteamericana que conquistó al mundo pero sobre todo a buena parte de Sudamérica a fuerza de robustez, confiabilidad y una capacidad de carga y arrastre pocas veces vista en un modelo similar
Con ocho generaciones en su haber y una extensa cantidad de configuraciones a lo largo de su vida, esta pick up fue la responsable de ofrecer a los clientes diferentes modelos especiales que marcaban la diferencia en cuanto a diseño, equipamiento y prestaciones.
Una de ellas, y que nunca salió de la línea de montaje de la marca de Detroit, es la Ford FR-100, un pick up única y personalizada que conserva gran parte de su diseño original pero que por dentro –tanto en el interior, como debajo del capó o la carrocería– esconde sus verdaderos atributos.
Ford FR-100, una camioneta única que busca dueño
A primera vista, esta pick up bautizada como Ford FR-100 pertenece a la gama lanzada en 1953. Y más allá de la personalización, parece un retroceso a una época más sencilla, con líneas suaves y el típico encanto vintage, pero su porte es lo suficientemente imponente como para pasar desapercibida. Nos hizo acordar al sencilles pero elegancia y poder de tracción del Ford Thorco (ver nota).
Si se la observa detenidamente, es fácil darse cuenta de que no es una Resto-Mod común y corriente. Bajo esa piel plateada late el corazón de un monstruo, uno que una vez atrajo al volante a John Force, un legendario corredor de la NHRA. Y es que el motor de la Ford FR-100 es un V8 “Cammer” de 5.0 litros que produce 425 caballos de fuerza a casi 7.000 rpm y 370 ft/lbs de torque (500 Nm) a 4.000 rpm.
Este bloque fue diseñado para “acelerar y respirar libremente”, ya que no cuenta con ningún tipo de componente de aspiración, ya sea turbo o compresor. Para entregar todo su potencial, está respaldado por una transmisión Tremec T56 de 6 velocidades, combinada con un plato de presión Centerforce y un diferencial Torsen de deslizamiento limitado que ayuda a transmitir la potencia al pavimento o a la pista de carreras.
Pero no solo el tren motriz sufrió una debida transformación. La Ford FR-100 también recibió una restauración integral, con modificaciones sutiles pero bien llamativas. La cabina, por ejemplo, se extendió 15 cm para mayor comodidad, mientras que la caja de carga se acortó en la misma medida para mantener el equilibrio proporcional del chasis.
Y ya que se habla de la plataforma, el chasis es uno totalmente personalizado, equipado con brazos de control cortos y largos estilo FR500 y una suspensión trasera independiente tomada de un Cobra. Una apuesta a punto para encarar curvas con confianza. Los frenos, por su parte, son de discos Brembo y brindan una potencia de frenado superior en las cuatro ruedas.
Por otro lado, los pasos de rueda traseros se acanalaron para acomodar neumáticos traseros más anchos, y cada cavidad de la caja se rellenó y alisó para lograr una apariencia elegante y personalizada. Un panel trasero fabricado bajo el portón trasero añade el toque final a la carrocería, bañada en una brillante pintura plateada.
Dentro de la cabina, la historia continúa. Una jaula antivuelco suma rigidez estructural, mientras que los indicadores Ford Racing mantienen al conductor bien informado. Un volante de Mustang, pedales oscilantes Kugel y sistema de climatización Vintage Air.
Pero la documentación también es una de las partes más intrigantes de esta Ford FR-100 ya que está totalmente personalizada, e incluye páginas con toda la construcción detallada (con fotos de todo el proceso). Lista para hacerse notar en la subasta Scottsdale 2025 de Barrett-Jackson en WestWorld, del 15 al 18 de octubre, donde se venderá sin precio de reserva al mejor postor, creemos que nadie perderá la oportunidad de llevarse a su casa esta espectacular Ford FR-100.





