Una clásica Toyota Pickup 4×4 se convirtió en una de las atracciones del SEMA Show 2026. Conserva su motor original, suma mejoras todoterreno y esconde otro móvil de su rival japonesa.
En una exposición donde abundan las preparaciones extremas, los motores con caballaje de sobra y las transformaciones radicales, una camioneta de casi medio siglo logró llamar la atención sin perder su identidad. Se trata de una Toyota Pickup 1979 que fue restaurada y puesta al día para participar del SEMA Show 2026, en Las Vegas, con una receta que combina nostalgia, autenticidad y algunos componentes modernos.
El ejemplar fue preparado por Always Yota y se exhibe en el espacio de Mickey Thompson Tires & Wheels, con su carrocería naranja y una particular compañía en la caja de carga que completan una propuesta que remite directamente a la época dorada de las 4×4 compactas.
Toyota Pickup 1979: una edición limitada restaurada para el SEMA Show
Esta unidad tiene una historia particular, ya que corresponde al número 340 de una serie limitada de apenas 1.089 ejemplares. Se trata de una Toyota Pickup de cabina simple, configuración 4×4 y caja corta, que conserva buena parte de su personalidad original después del trabajo de restauración.
Lejos de recurrir a una transformación integral, Always Yota apostó por mantener la esencia mecánica y estética del modelo. Bajo el capot conserva el conocido motor naftero Toyota 20R 2.2 de cuatro cilindros, aunque incorpora un múltiple de escape de LC Engineering y un sistema de escape MagnaFlow.
La transmisión también respeta la configuración de su época: utiliza una caja manual L43 de cuatro velocidades, lo que mantiene intacta buena parte de la experiencia de conducción de esta clásica japonesa.
El trabajo se completa con una cuidada terminación exterior, paragolpes cromados delanteros y traseros, gráficos inspirados en los originales y un habitáculo restaurado que conserva su diseño de fábrica. La intención fue recuperar el aspecto de una camioneta todoterreno de principios de los años 80, sin agregar elementos innecesarios.
Motor 20R, suspensión Old Man Emu y mejoras todoterreno
Aunque la filosofía de la preparación es conservar el diseño y configuración original, esta Toyota Pickup de 1979 recibió algunas mejoras para reforzar sus capacidades fuera del asfalto.
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La suspensión combina amortiguadores Old Man Emu y un amortiguador de dirección (fundamental para minimizar las vibraciones del volante) con componentes delanteros Rough Country de tres pulgadas. En el eje trasero mantiene el tradicional sistema de ballestas, mientras que también se incorporaron líneas de freno extendidas para acompañar las modificaciones del conjunto.
Otro de los protagonistas son los neumáticos Mickey Thompson Baja Boss A/T, en medida 255/90 R16, montados sobre llantas MT Canyon de 16×8 pulgadas. Se trata de una configuración de perfil alto y relativamente angosto, que respeta las proporciones de las pick ups todoterreno de aquella época.
La combinación aporta despeje y una estética clásica sin recurrir a neumáticos desproporcionados ni transformaciones exageradas. De esta manera, la Toyota Pickup conserva sus dimensiones compactas y una apariencia muy cercana a la que tenía cuando salió de fábrica.
El triciclo que complementa a esta clásica Toyota Pickup
A pesar de la restauración y los nuevos componentes, hay un elemento que termina de convertir a esta Toyota Pickup en uno de los modelos exhibidos más curiosos del SEMA Show 2026: un triciclo Honda ATC 200S de 1984, ubicado en la caja de carga.
El vehículo de tres ruedas, de color rojo y con una estética acorde con la época de la camioneta, funciona como un complemento ideal para esta restauración. No es simplemente un accesorio decorativo porque representa toda una cultura recreativa vinculada con las escapadas todoterreno y las actividades al aire libre de los años 80. Una postal de haca cuatro décadas…
La propuesta también sirve para mostrar otra cara del SEMA Show. Entre prototipos, preparaciones extremas y novedades tecnológicas, esta Toyota Pick up demuestra que una restauración bien ejecutada, con respeto por la historia y los detalles originales, también puede convertirse en una de las grandes atracciones de la exposición.





