El Citroën Berlingo cumple tres décadas y repasa una historia que comenzó en Europa, continuó durante gran parte de su vida en Argentina y ahora vuelve desde España.
Hay vehículos comerciales que simplemente cumplen una función y otros que terminan formando parte del paisaje. El Citroën Berlingo pertenece a este último grupo. Presentado en 1996 como una nueva manera de entender el utilitario compacto, rápidamente combinó espacio, practicidad y versatilidad con una propuesta que también podía adaptarse al uso familiar.
Tres décadas después, el modelo acumula más de 4,2 millones de unidades producidas en el mundo y presencia en cerca de 90 países. Pero su historia tiene un capítulo particularmente importante en Argentina.
Citroën Berlingo: el modelo que cambió la historia de los utilitarios
Para entender el nacimiento del Citroën Berlingo hay que mirar hacia atrás. La marca francesa tenía una extensa tradición en vehículos comerciales, desde la versión furgoneta del 2CV presentada en 1950 hasta la Acadiane de 1978 y, sobre todo, la C15 lanzada en 1984.
La C15 llegó a superar las dos décadas de producción y más de 1,2 millones de unidades fabricadas. Fue precisamente su sucesora la que cambió el concepto: en 1996 Citroën presentó el Berlingo con una carrocería de un volumen, un espacio de carga generoso y una arquitectura pensada desde el comienzo como vehículo comercial.
La propuesta también abrió una nueva posibilidad: además del furgón destinado al trabajo, existía una configuración para pasajeros que convirtió al modelo en uno de los primeros referentes de los llamados vehículos polivalentes.
Citroën Berlingo y Peugeot Partner, dos hermanos que llegaron a Argentina
El proyecto desarrollado por el entonces Grupo PSA tuvo desde el comienzo un hermano con otro emblema: el Peugeot Partner. Ambos compartían plataforma y numerosos componentes, pero cada marca los llevó adelante con su propia identidad.
En Argentina, la historia comenzó en 1998. Las primeras unidades fueron presentadas importadas desde España y, pocos meses después, Berlingo y Partner comenzaron a producirse en la planta de El Palomar.
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Desde entonces, los dos modelos construyeron una trayectoria prácticamente inseparable y se convirtieron en herramientas habituales para profesionales y pequeñas empresas. La fábrica bonaerense atravesó distintas actualizaciones de los vehículos (pero siempre con la misma plataforma), incluida la renovación presentada localmente en 2010.
Así, aquella propuesta nacida en Europa terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más extensos de la producción automotriz argentina reciente.
De El Palomar a la nueva etapa del Citroën Berlingo
La historia vuelve ahora a Europa. La nueva Citroën Berlingo 2026 que se comercializa en Argentina llega importada desde España, donde Stellantis produce el modelo en su planta de Vigo.
El salto tecnológico respecto de aquella primera generación es enorme. La versión actual ofrecida en el mercado argentino incorpora un motor turbodiésel 1.6 HDi de 92 CV y caja manual de cinco velocidades, además de capacidad para tres ocupantes (mesa rebatible para documentación en la plaza central) y cuenta con butaca de conductor regulable en altura, profundidad y soporte lumbar.
También aumenta sus dimensiones en la zona de carga: cuenta con una longitud máxima de 2.167 mm, un ancho de 1.630 mm y una altura interior de entre 1.200 y 1.270 mm, mientras que su acceso también fue optimizado. ¿Capacidades? Hasta 3,9 m³ de volumen de carga y 865 kg.
A esto suma una pantalla táctil de 10 pulgadas, instrumental digital, cámara de retroceso, sensores de estacionamiento, control de velocidad crucero, dirección eléctrica y freno de estacionamiento eléctrico, entre otros elementos (conocé la gama).
El contraste es significativo: aquella Berlingo que llegó a Argentina a fines de los 90 terminó teniendo una extensa vida industrial local junto al Partner. Ahora, 30 años después de su nacimiento, la nueva generación recupera su origen europeo para continuar una historia que ya tiene varias páginas escritas en nuestro país.



