Los furgones eléctricos serán incorporados en operaciones en todo territorio norteamericano, tras una inversión superior a los 300 millones de dólares.
La electrificación de las flotas de reparto empieza a mostrar otra cara además de la reducción de emisiones. Para las grandes empresas de logística, el costo operativo es una variable decisiva y FedEx acaba de cerrar una operación que apunta directamente a esta acción.
La compañía incorporará miles de vehículos eléctricos desarrollados por el fabricante norteamericano Harbinger que anticipan una reducción millonaria en el gasto de combustible de una de las empresas de logística más importantes de la región.
Furgones eléctricos por más de USD 300 millones
Harbinger confirmó el pedido de 2.000 furgones eléctricos por parte de FedEx, destinados a las operaciones de recolección y distribución de paquetes en Estados Unidos y Canadá. La inversión supera los 300 millones de dólares y las entregas están previstas hasta finales de 2027.
La operación contempla una combinación de furgones eléctricos cerrado con capacidades de un camión mediano (Clase 5) de la gama de Harbinger, aunque el fabricante no detalló cuántas unidades corresponden a cada configuración.
El objetivo de FedEx es reemplazar vehículos convencionales de su flota por unidades eléctricas en una relación uno a uno, aprovechando que se trata de recorridos en los que las paradas frecuentes y las distancias diarias relativamente previsibles favorecen el uso de este tipo de tecnología.
Cómo son los furgones eléctricos de Harbinger
Harbinger es un fabricante estadounidense especializado en vehículos eléctricos comerciales. Su propuesta incluye distintas configuraciones destinadas al reparto y a otras aplicaciones profesionales, con una arquitectura desarrollada para este tipo de utilización.
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Entre ellas se encuentra la Step Van, que mantiene la silueta clásica de los vehículos utilizados por las empresas de paquetería norteamericanas, pero reemplaza el conjunto mecánico convencional por un sistema de propulsión eléctrico. La gama contempla configuraciones con entre cuatro y seis módulos de batería de 35 kWh, con una autonomía que puede ubicarse aproximadamente entre 225 y 338 kilómetros, dependiendo de la versión.
El sistema eléctrico entrega hasta 440 CV y 1.140 lb-pie de torque, equivalentes a unos 1.546 Nm, mediante un motor asociado a una transmisión de una sola velocidad. Además, la arquitectura admite carga rápida, con la posibilidad de recuperar del 20 al 80% de la batería en menos de una hora.
La oferta de Harbinger también incluye una generación de vehículos con un diseño más moderno, por lo que el pedido de FedEx no permite identificar con precisión qué proporción corresponde a cada modelo.
La cuenta detrás de los US$ 40 millones de ahorro
Acá aparece el dato que convierte a la operación en algo más que una compra masiva de furgones eléctricos. Según las estimaciones de Harbinger, cada unidad permitiría ahorrar alrededor de 20.000 dólares por año en combustible frente al vehículo diésel que reemplaza. Al multiplicar esa cifra por las 2.000 unidades previstas, el resultado alcanza los 40 millones de dólares anuales.
El fabricante proyecta además que, considerando una vida útil de 20 años, la flota podría representar unos 800 millones de dólares acumulados de ahorro en combustible y 1,7 millones de toneladas de CO2 menos a la atmósfera. Se trata, lógicamente, de una proyección y no de un ahorro ya comprobado durante ese período.
La diferencia también permite dimensionar por qué la electrificación de los vehículos comerciales comienza a tener sentido económico para las grandes flotas. En un auto particular, el ahorro de combustible puede ser un argumento secundario, pero en miles de furgones eléctricos que circulan todos los días, el impacto sobre los costos operativos adquiere otra dimensión.



